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La Fuerza Aérea del Perú

Oscar Gagliardi
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Capítulo 10: Monumentos erigídos en homenaje al Capitán FAP José Quiñones

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Desde julio de 1941, año en que se inmolara el Capitán FAP José Quiñones, y su reconocimiento como héroe máximo de la Fuerza Aérea del Perú el 10 de mayo de 1966, la semblanza y su noble sacrificio han servido como fuente de inspiración a los artistas plásticos, muy particularmente a los escultores famosos como Artemio Ocaña, Joaquín Ugarte y Ugarte, Miguel Baca Rossi, Jesús Portugal y otros, quienes han plasmado en el broce el retrato del héroe, instalándose bustos en diferentes plazas e instituciones.

Lo curioso es que cada autor veía e interpretaba de un modo diferente cada retrato, dándose lugar a una diversidad de rostros, de allí la frase “El héroe de las 100 caras”. Como es de suponer, la heterogeneidad de la visión de los artistas muchas veces condujo a la distorsión de la figura del héroe.

En el año 1986 la Fuerza Aérea del Perú, a través de su Dirección General de Información, con el afán de encontrar la verdad sobre el retrato de Quiñones, invitó a los escultores del momento a presentarse a concurso. Pidió una maqueta en la que estuviera el Héroe de cuerpo entero, vistiendo overol de vuelo con arneses, gorro, lentes de vuelo sobre el gorro, paracaídas y portando una carta de navegación en la mano izquierda.

Se presentaron varios proyectos, entre los cuales ganó el eleborado por Camulfo César Vivanco, escultor egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes en 1939, profesional de amplia trayectoria como artista escultor.

En base a la maqueta aprobada, la Fuerza Aérea encargó a Camulfo Vivanco la confección de la efigie de Quiñones para el monumento de la ciudad de Tacna, emprendiendo el desarrollo de la figura del héroe, de 2.00 metros de alto, contando para ello con la participación de su hermano el escultor José Vivanco.

Los Vivanco iniciaron el trabajo con gran entusiasmo y, según manifiestan, conforme avanzaba la obra sentían mayor emoción. Estaban dando vida a un personaje que formaba parte de la trilogía de los héroes de la Fuerza Armada. Ahí estaba, de pie, vestido con equipo de vuelo, paso firme hacia delante, mirada altiva hacia el cielo infinito, pecho amplio, albergue de un gran corazón.

A principio del año 1987, terminaron el modelado y enviaron el yeso a los talleres de fundición “El Condor”. Después de 30 días la figura de bronce fue llevada a la ciudad de Tacna, donde, con gran solemnidad, se inauguró, el 14 de julio de 1987, el monumento al Capitán FAP José Quiñones, con la presencia del Comandante General de la Fuerza Aérea del Perú.

Es importante señalar que esta efigie fue punto de partida para la construcción de las estatuas que se colocaron en los monumentos y bustos que se habrían de realizar en el futuro.

Al iniciar el año 1988, el escultor Camulfo Vivanco fue invitado por el Presidente de la Comisión Pro Monumento al Héroe, para participar en el proyecto de los monumentos de Lima y Chiclayo.

Las efigies debían tener 3.50 metros de alto y estar construídas en bronce fundido.

La nueva maqueta presentada por Vivanco era semejante a la realizada en Tacna, pero con ciertas modificaciones; como que, en lugar de portar la carta de navegación, sostenía sus guantes. También la maqueta presentaba al héroe con paso firme y decidido, pie derecho adelantado, mano derecha sujetando el paracaídas en actitud de dirigirse a la nave que lo conduciría a la gloria. Este trabajo fue aceptado y autorizada su construcción para el monumento de la ciudad de Chiclayo.

En esta obra trabajó Camulfo Vivanco mas de seis meses con su hermano José. Los tres primeros meses en el modelado y los otros tres en el proceso de fundidción artística con los señores de la fundidción “El Condor”; concluyéndose la obra el año siguiente, trasladada a Chiclayo para formar parte principal del monumento al Héroe Capitán Quiñones y ser inaugurado el 17 de julio de 1991 con motivo de las celebraciones del quincuagésimo aniversario del sacrificio del Héroe Nacional.

En abril de 1990, Vivanco es encargado para la confección de dos estatuas en fibras de vidrio, siguiendo el modelo anterior. Una estatua de 3.50 metros de alto para ser colocada en la parte superior del nuevo edificio de Cadetes y la otra de 2.0 metros a ser ubicada junto al mástil del Pabellón Nacional en la Plaza de Armas de Las Palmas. En ambas estatuas se presenta a Quiñones con equipo de vuelo.

En la efigie mas grande, ubicada en la parte superior y frente al patio de cadetes, el héroe aparece con el brazo derecho en alto y la mano en actitud de exhortar a los Cadetes para que, llegado el momento, no duden en llegar hasta el sacrificio.

En el año 1991, por el quincuagésimo aniversario de la inmolación del Héroe y en cumplimiento de la Ley 16126, se constituyó la comisión para tal fin, presidida por el Mayor General FAP Juan Morante Bardelli, quien con gran entusiasmo encamina la construcción del monumento en Lima. En mayo de 1991 se le encarga a Vivanco iniciar la confección artística en bonce.

El conjunto monumental se plantea con sentido de convergencia hacia la gran estatua de bronce, motivo central y origen del conjunto. El diseño de la gran plataforma y los diferentes niveles que llevan hacia la estatua, está inspirado en la forma de una ave con las alas extendidas, el dibujo en el piso simboliza el plumaje.

Asi se construía la obra más importante en este género de la Fuerza Aérea del Perú y el país cumplía un largo anhelo mucho tiempo postergado.

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